Me pides una reseña. No se puede reseñar la muerte. Eso se llama epitafio. O esquela. O vete tú a saber. No se puede reseñar la soledad. Ni el vacío. Ni el dolor de una despedida. No, no se puede. Y si se puede, no quiero hacerlo. No me apetece.
Apenas trato de hacer inventario.
Presencias. Estaban Reme, Carmen y Carlos. Estaba Eva. Y Enrique. Y Miguel Ángel. Estaba Ayala. Y Víctor. Y tantos rostros desconocidos. Por supuesto, estaba Mario.
Ausencias. Faltabas tú. Estarías estudiando.
No haré reseña, como decía. Quiero, eso sí, compartir contigo un pensamiento. Puede que esto, la muerte de Benedetti, sólo sea una táctica más. Su penúltima estrategia para comprometernos. No lo sé. Pero –y de esto estoy seguro– tenemos muchos motivos, que no pretextos, para seguir necesitándole.
Jesús Serna
En efecto, estudiando. Pero más pensando en que también podría estar en una esquinita acurrucada entre toda la gente que habría. Gracias por responder a mis peticiones, no está de más poder leer algo en este blog que no sea "en plan informativo y eso". Pronto, los cortos.
ResponderEliminarEpitafio, esquela, la redención misma...
ResponderEliminarAlgo que sale tan de dentro no puede encasillarse dentro de la palabra reseña.
¿El pensamiento que sugieres? Poesía
Pre-cio-so.
ResponderEliminarTe adoro, te voy a echar de menos, ahora que nos separamos... de Benedetti sé muy poco, aunque estoy segura de que debió ser un buen escritor.
ResponderEliminarOvi
Faltó mucha gente (yo entre ellos) porque no podían haber elegido una peor hora y un peor lugar. Con lo fácil que era haberlo hecho en la universidad. u.u
ResponderEliminar